A un periodista se le permite hablar de casi cualquier cosa mientras tenga una 'percha'. ¿Que quieres hacer un artículo sobre tu abuela, la que le cosía las camisas a Fraga? Bien, quizá si el día que muera don Manuel coincide con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora tengas tu oportunidad. Así funciona.
En virtud de esta máxima me concedo el derecho a publicar una serie de videojuegos sobre fútbol, por aquello de que este verano toca Mundial. Así que, sin más dilación, pegad los ojos a la pantalla, que nos disponemos a perseguir un balón pixelado a lo largo de los años.
(Y no dejéis de visitar los enlaces, que es lo que más mola)
Pelé puso el centro...
Hay quien ve en Pong (1972) el germen de lo que después se convertiría en todo un género videolúdico, pero si por "videojuego de fútbol" entendemos un campo verde y equipos de
colores con sus porteros, entonces el primero fue Pelé's Soccer (1981) para Atari 2600.
Con vista cenital, equipos rojo y azul y celebración en los goles, podemos afirmar que el cartucho de Atari séntó unas bases sólidas. Como podéis ver el vídeo de abajo, Pelé's Soccer es una suerte de futbolín digital que causó furor en su momento gracias a su innovador concepto. El jugador maneja a tres futbolistas que se mueven en bloque y cuyo cometido es llevar el píxel blanco hasta la otra portería.
Se desconoce cuál de los muñecos representa a Pelé, pero es posible que los colores elegidos no sean aleatorios, ya que coinciden que los de los equipos que jugaron la final del Mundial'78, el último gran evento deportivo antes del lanzamiento de Pelé's Soccer.
... y Konami lo remató
Hubo que esperar unos añitos hasta ver una nueva entraga del deporte rey, pero la demora mereció la pena. Konami's Soccer (1985) para MSX supuso un salto cualitativo en la recreación de este deporte, presentando una perspectiva lateral y los simpáticos personajes que Konami popularizó con su inolvidable Track & Field. El juego japonés introdujo novedades tales como la elección del nombre y el color del equipo, pero su principal avance fue la implementación de los niveles de dificultad. En estos tiempos no era una opción habitual en los juegos, y, si se ofrecía, no era más que lo mismo un poco más rápido. Aquí no es así: en el nivel más fácil los jugadores se limitan a golpear el balón, mientras que en los más avanzados
combinan que se las pelan.No acaban ya sus virtudes, porque Konami's Soccer podía presumir de una física de balón más que decente, un sistema eficaz de disparo a puerta e incluso de haber sido pionero en recrear las entradas de los futbolistas. Además, utilizaba la visión frontal en la ejecución de los penalties, recurso que a la postre sería casi obligatorio en cualquier juego del palo.
Por todo lo mencionado, quizá éste es el primer juego que proporcionaría algunos minutos de diversión al jugón del siglo XXI.
Hasta que llegó Jon Ritman
Y es que muchos aficionados tuvimos a Match Day II como el cassette sagrado. Fue una de las primeras -y casi únicas- obras de los enfants terribles de la británica Ocean: Ritman puso el ingenio, Bernie Drummond los gráficos y Gary Stephens la música. Pocos años antes, Ritman vendía televisores y no sabía programar y Drummond era dibujante y jamás había tenido un ordenador entre manos. Era la tónica de una época donde diseñar videojuegos no era, ni mucho menos, una profesión con la que ganarse la vida. No obstante, siempre ha habido locos
con ganas de liarse la manta a la cabeza y ver qué pasa.En este caso el resultado fue un juego de fútbol profundo, innovador y que era capaz de captar, aun ligeramente, el ambiente de un estadio. Vió la luz en 1987, tres años después de su primera entrega, ofreciendo un poco más de todo. Se puede decir que Match Day II no fue tanto una segunda parte como una ampliación y lavado de cara del original.
¿Qué tenía de especial este juego? Remates de cabeza dirigidos, vaselinas, voleas y taconazos, por empezar con las novedades técnicas. También introdujo el kick-o-meter, la archifamosa barra de fuerza para medir la potencia de los disparos.
Aparte, dos eran las grandes virtudes del juego: su gran profundidad y su aroma a trabajo personal. Todo es peculiar en los Match Day: muñecos enormes con aspecto de alienígenas, campos de diversos colores, el perpetuo 'When the saints go marching in' al comienzo de los partidos... en
definitiva, el trabajo de tres amigos con una visión particular del mundo. El equipo de desarrollo sabía que aún no estaban en condiciones de hacer un juego realista, así que cargaron las tintas en lo factible (el movimiento, la física del balon) y le echaron imaginación a los demás apartados del programa.De la profundidad de Match Day II hablan sus modos de juego: uno contra la computadora, uno contra uno, dos contra la computadora, liga y copa de 8 equipos... en una época en la que ni se podían guardar las partidas, era un lujazo tener delante una tabla de clasificación liguera con diversos datos.
Otra experiencia edificante era aliarte junto con otro viciao del juego y desafiar juntos a la máquina. Se trataba de un juego casi nuevo, pues era crucial la coordinación con tu compañero y los movimientos sin balón. ¿Cuánto hemos tardado en recuperar esta característica en los juegos de fútbol?
Y qué decir de los míticos equipos inventados por Ritman, totalmente editables en equipación y nombre. Seguro que a los más viejos del lugar se os mueve algo por dentro al mencionar al Ritman UTD, a la Soccerama, al Kevs Cosmos o al Bombay Mix...
Después del enorme éxito de Match Day II Ritman abandonó Ocean, truncando así las opciones de ver una tercera entrega de la serie. No tendría oportunidad de hacerlo hasta 1998, cuando el bueno de Jon, ya a cargo de su propia desarrolladora, publicó Super Match Soccer, aunque eso ya es otra historia...
To be continued...
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